He esperado unos días a ver si alguien salía en defensa del mantenimiento de la central térmica de Pasajes, pero todas las declaraciones de los partidos políticos van por el camino de felicitarse por la “desaparición de una instalación obsoleta y contaminante”. Hasta el portavoz del PP en Pasajes se suma a esa valoración, aunque al repasar él mismo la lista de los efectos negativos, uno no entiende muy bien por qué le parece bien su desaparición. Que se alegren Bildu, Aralar y otros no me extraña aunque no lo entienda.
También los ecologistas, los que van a salvar el mundo, se alegran de ello y resuelven el problema de la pérdida de generación con la instalación de renovables. ¿Dónde? ¿En los montes, donde se oponen a los molinos, o en los prados, donde los paneles solares afectan al paisaje y por tanto no sirven? Será en Zamora o en León donde hay que poner las renovables para que desde allí nos sigan mandando la energía que vayamos a consumir.
Pero por ahora ese no será el mayor problema. La caída de la demanda por la crisis permite cerrar ésta y otras centrales de carbón, lo que pondrá en evidencia que no se puede pedir que las minas sigan abiertas y cerrar a la vez las térmicas que queman el carbón. Aunque hay quien lo pide todo: lo uno y lo contrario.
Si atendemos a los hechos concretos, es una instalación del año 1967 pero que ha sido renovada y mejorada posteriormente con una gran inversión en filtros y otros componentes, para mantener los estándares de emisiones a la atmósfera. Otra cosa es que a Iberdrola las cuentas económicas no le salgan tan convenientes, por los condicionantes que sufre en el aprovisionamiento del carbón. Barato el surafricano, ruso o polaco y caro y malo el español que le obligan a consumir ahora.
Los puestos de trabajo que se pierden, señalados en 67, se refieren a los fijos y directos. Los generados en mantenimiento y auxiliares, normal y extraordinarios, serán de tres a cuatro veces ese número.
Los impuestos municipales para Pasajes, 167.000 euros, el mayor aporte después del Puerto. Para la Diputación Foral, el impuesto que pagan las instalaciones generadoras de electricidad, y que como decía Lucio Hernando, presidente del Puerto de Pasajes, debe cuantificar e informar como receptora de esos impuestos.
Para el Puerto, la pérdida de tráficos, que llegaron a ser el 20% en algunos años. En una época en que los tráficos del Puerto son descendentes y las cuentas son difíciles de cuadrar.
Para la provincia, una pérdida de generación eléctrica cuando tenemos tanto desequilibrio entre el consumo y generación producida en nuestro territorio, lo que supone un riesgo estratégico importante.
Para el mantenimiento de la sede social de Iberdrola en el País Vasco, una razón menos, pues ni el capital actual es mayoritariamente vasco, ni la generación o consumo lo son.
Así que permítanme que no me sume a los parabienes que se vienen dando unos a otros, y que encarando el futuro, pregunte: ¿Qué se va a hacer con los 62.000 metros, con el muelle y frente marítimo que se liberan?
Con tanto interés como hay en revitalizar la bahía de Pasajes, espero oír muchas ideas por todos los implicados: ayuntamientos de Pasajes y Lezo, Badia Berri, Jaizkibia, Oarsoaldea. Puerto de Pasajes, Diputación Foral, gobierno de la CAV, Gobierno del Estado.
Por sopa de letras y cargos públicos no será.
CARLOS SANCHO
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