Los seres humanos tenemos tendencia a compartir aquello que nos gusta. Es una característica que siempre nos ha acompañado. Resulta que ir a un concierto solo no es lo mismo que ir en compañía, de la misma forma que escuchar una canción que nos pone es infinitamente diferente a escucharla en compañía. Hoy en día con las redes sociales, uno además de compartir sus más intimísimas situaciones (cosa que no es de mi agrado), comparte lecturas, películas, viajes y, entre otras cosas, Música. Directamente mientras en nuestro iPhone suena por Spotify “Like a Rolling Stone”, en nuestro facebook aparece la reseña: Pedro José está escuchando ahora mismo el tema de Bob Dylan…Vamos, que si la novia nos ha mandado a tomar viento fresco y a la vez escuchamos “Un año de amor” de Luz Casal, resulta que toda la peña se da cuenta de que estamos hechos polvo. Y lo peor es que ella tambien se entera, claro. ¡¡¡Y eso no molaaa!!!
Este ha sido un verano en el cual he compartido mucha música en compañía de mis amigos. Tres o cuatro veces por semana nos juntábamos unos cuantos en casa propia o ajena y además de darle al vino cosa fina nos dedicabámos a compartir canciones. Que si escucha esto de Arvo Pärt, que si pon fuerte el “Dark Side of the Moon”, que si fijate cómo Tchaikovsky nos lleva hacia donde quiere en “El lago de los Cisnes”, que si escucha a la futura terrible Lana del Rey en “Video games” (altamente recomendable), que si a mí me encantaría bailar el “Brothers in arms” apretujado a una moza, que si para de poner “El Boomerang” de Manel… ¡en fín! Compartir, compartir, compartir.
Y es que cuando uno comparte música le está diciendo al otro: ¡hey! ¡Mira este soy yo! ¡Esto es lo que me gusta! ¡Dime qué escuchas y te diré si me achuchas! ¡Pues claro! Con esto del WhatsUp últimamente no paro de escuchar recomendaciones de los colegas, no siempre de mi agrado como es obvio, pero compartimos las canciones y a fin de cuentas las sensaciones de ese momento. Sé que si Xabi me manda un WhatsUp con un link de Leonard Berstein como mínimo va a ser algo cultivador y como Joseba tuvo este verano una relación especial con Bruce, pues nos mandábamos constantes canciones del Boss. Anakin por su parte demostraba que sigue siendo un rockero de los antiguos y buscaba tocarnos la fibra con Jethro Tull, y Virginia, mujer postmoderna donde las haya, siempre escuchando música de vanguardia.
En fin, que al final sabíamos todos qué onda llevábamos dependiendo la música que ese día compartiéramos. Y es que eso es lo que quería trasmitir, que la música sigue viva mientras alguien la escuche y la comparta. De nada vale descubrir nuevos grupos y como algunos hacen guardárselos para uno mismo, con la sensación de que nos los van a robar. Recuerdo con 14 ó 15 años, cuando por primera vez empecé a escuchar el inolvidable Under a Blood Red Sky de U2, que me lo quería guardar para mí, hasta que descubrí que la buena musica siempre acaba saliendo a la luz y que aunque la escuchara todo el mundo yo seguiría siendo el “elegido”, porque parecía que sonaba para mí.
Y ya que de esto se trata, de compartir, ahí van unos cuantos temas imprescindibles para escuchar dependiendo del humor en el que nos encontremos, os los recomiendo:
1. Me levanto con ganas de comerme el mundo: “Mr. Bojangles”, de Robbie Williams
2. Me acuesto enamorado: “Don´t explain”, de Nina Simone (la escucho últimamente…)
3. Tengo ganas de cambiar mi vida: “Society”, de Eddie Vedder
4. Es mi cumpleaños: “Surprise, surprise”, de Bruce
5. Vamos a escuchar algo nuevo: “Video games”, de Lana del Rey
F.CAVALLÉ
Related posts:


