La verdad es que esta noche los Reyes Magos no han pasado por las redacciones de los periódicos vascos porque sus páginas no nos hacen ningún regalo. El Diario Vasco nos cuenta que los jueces vascos se niegan a que les sea retirada la seguridad. ¿Miedo a Eta? ¡No, por favor! ¡Si Eta ya no mata! La información, mezcla de datos suministrados por una fuente anónima de la judicatura –otros que no dan la cara- y la opinión de la periodista que firma la noticia, es bastante confusa. Un no pero sí, un sí pero no. Como El Diario Vasco y la susodicha creen firmemente en la buena voluntad de los terroristas, les cuesta dar a conocer que haya alguien que tenga sus dudas y cuestione la retirada de escoltas por lo que pueda pasar. Es lo que ocurre cuando no se separa la información de la opinión, que el resultado es desconcertante.
En las mismas páginas –¡cómo no!- los presos de Eta. Y no sólo los que convocan manifestaciones en su apoyo y que tienen que estar agradecidísimos al DV por el titular hecho a su medida, sino también los socialistas a los que cualquier día les vemos en las manifestaciones proetarras pero que hasta entonces les apoyan sin moverse de casa. El Mundo, sin embargo, en páginas interiores, anuncia presiones a Rajoy por parte de Eta. Depende de a dónde se mire, el ambiente se va calentando.
Y donde no hay duda de que reina la confusión más total es en el PP vasco a causa de la designación del nuevo delegado del Gobierno en Euskadi. Según El Diario Vasco, el nuevo delegado y el partido han cerrado la polémica interna –como si la hubieran abierto ellos dos solos- porque Urquijo se va a convertir de la noche a la mañana a la política pop. Y si leemos El Mundo también nos cuesta creer que las aguas hayan vuelto a su cauce. Porque que todo un presidente de partido presione a un militante de los de toda la vida para que renuncie a ocupar el escaño que deja libre el nuevo delegado es para nota. Se mire por donde se mire, el barullo está servido.
OLIVIA BANDRÉS
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